Dos claves, al menos, explican la historia del municipio a lo largo del siglo XIX a mi entender. Por un lado, el proceso industrializador, iniciado con la explotación carbonífera de Santufirme seguido por la instalación de fábricas como Cerámicas Guisasola (La Estufa), y la Fábrica de Explosivos, ambas en la parroquia de Cayés y, de la mano de todo ello, la expansión ferroviaria con los nudos de Lugo de Llanera y, sobre todo, de Villabona.
Y la segunda clave, en el ámbito político, el caciquismo, el dominio del electorado del concejo para asegurar el mantenimiento del conservadurismo con el uso de todas las malas prácticas al uso: el pucherazo electoral, la amenaza a los colonos agrarios con subidas de rentas si no votaban acorde a lo ordenado por el propietario, entrega de votos a la salida de las iglesias, presencia de fallecidos en los censos electorales o recuentos que arrojan más votos que votantes registrados.
Socialmente, podemos incluir una tercera clave: la emigración hacia América. No en vano es uno de los de mayor salida de coterráneos hacia América y el Caribe, reflejo de que la llegada de las nuevas industrias no trae con ellas una mejora sensible en el nivel de vida de la población, afectada, por otro lado, por unos niveles de analfabetismo muy importantes.

Con todo ello tenemos, por un lado, la gestación de un movimiento obrero que busca un doble objetivo: la mejora de las condiciones laborales y lograr una representación política acorde a una creciente importancia numérica.
Esas pretensiones, animadas por las ideas socialistas chocan con la pervivencia de un sector muy conservador, contrario a cualquier cambio que pueda poner en riesgo el estatu quo político, con el apoyo en la Guardia Civil como fuerza represora.
La primera agrupación
Es en la Fábrica de Explosivos de Cayés, inaugurada en 1895, donde primero cuaja el movimiento obrero en forma de organización política. Es el mes de mayo de 1901 (la Federación Socialista Asturiana se forma en el mes de febrero de ese mismo año), coincidiendo con la gira que el fundador del PSOE (partido establecido en 1879), Pablo Iglesias, hace a la zona de Llanera-Lugones, incluyendo un mitin en Cayés en lo que fue el acicate definitivo para la puesta en marcha de la primera agrupación socialista en Llanera.

Una formación que toma carta de naturaleza en un mitin presidido por que el que es el primer secretario general de la agrupación, José Álvarez González “El Llobu”, en el que está presente el presidente de la FSA, Manuel Vigil. La primera ejecutiva queda formada por José Álvarez (presidente), Manuel Paredes (vicepresidente), Laureano de la Fuente (secretario), Manuel Martínez (contador) y José Llaneza (cuentas).
A partir de ahí, empieza a desarrollar su trabajo en defensa de los trabajadores de la fábrica, y, al año siguiente de su fundación, convoca el primer paro ante la bajada de salarios decretada por la dirección de la empresa en medio de un contexto de subida de impuestos y precios. La gota que colma el vaso es el traslado de una compañera a un puesto de menor remuneración, en castigo por acudir a una manifestación de celebración del Primero de Mayo en Oviedo.
En esta primera época del socialismo en Llanera, el siguiente punto de inflexión llega en 1915 con la fundación de la sección sindical de los mineros de Santufirme, de donde surgirá la figura emblemática para el socialismo local de Agustín González “El Dios”, obrero minero dotado de “una cultura y de una inteligencia que para sí quisieran muchos que por tales se tienen”, como le definen las páginas del periódico El Noroeste en mayo de 1918.
El trabajo incansable de Agustín González, le lleva a ser el refundador de la Sociedad de Obreros Cerámicos de Cayés en 1930 (la fundación inicial es de 1916), que agrupa a los trabajadores de La Estufa; trabaja para conseguir la organización de los campesinos en organizaciones vinculadas a la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT, entre otras labores a medio camino entre lo sindical y lo político.

El sindicato minero es el responsable de la creación de la primera y única Casa del Pueblo, popularmente conocida como El Centro, gracias a la compra de un solar en el Alto de la Miranda, concretamente en la zona conocida como Las Cabañas, convertida desde entonces en uno de los epicentros de la actividad política en el municipio. Es el año 1918.
En ese momento, el presidente de la sección sindical (adscrita ya al SOMA, organización fundada en 1910 por Manuel Llaneza) es Manuel Rodríguez Rodríguez y el secretario, Manuel González Menéndez.
El edificio consta de tres plantas y garaje anexo, sobre una superficie aproximada de 80 metros cuadrados. En ella se aloja, en 1927, la Cooperativa Obrera de Santofirme.
Primeros éxitos electorales, la dictadura de Primo de Rivera y los años 30
La labor realizada desde 1901, con altos y bajos, da sus frutos finalmente en las municipales de 1920. En ellas Agustín González se convierte en el primer concejal socialista, hasta que con la formación del nuevo ayuntamiento ya bajo la sombra de la dictadura primorriverista en 1924, y con Celestino González Tresguerres como nuevo alcalde, Agustín González renuncia a su acta de concejal, alegando que su militancia socialista le impedía desempeñar cargo alguno que no fuera de elección democrática.

En 1930 cae la dictadura, en 1931 llega la Segunda República, momento a partir del cual el asociacionismo político socialista se dispara. Para 1933 eran ya siete las secciones agrarias adscritas a la UGT, además de la sección minera de Santufirme, la Sociedad de Obreros Cerámicos, y la sección La Polvorista vinculada a la Fábrica de Explosivos de Cayés, a las que habría que añadir las agrupaciones de Juventudes Socialistas, la primera de las cuales se forma en la parroquia de Villardeveyo en 1931. A ella se unirán, más tarde, las de Ables o San Cucufate, entre otras.
La participación de los mineros en los sucesos revolucionarios de 1934, provocan que los primeros disparos de la revolución se escuchen en Llanera, con el saldo de un minero y un guardia civil fallecidos en la noche del 5 al 6 de octubre de 1934. Al término del conflicto, Agustín González se exilia en Francia primero y en Bélgica después. Regresa gracias a la amnistía gubernamental de 1936 y, con el inicio de la Guerra Civil, se convierte en el primer alcalde socialista de Llanera, hasta que, en 1938, es apresado por las fuerzas franquistas y, posteriormente, fusilado contra la tapia del cementerio de San Esteban de las Cruces, en Oviedo.
En democracia
La que podemos llamar segunda fase en el desarrollo del socialismo en el concejo, tiene lugar tras la llegada de la democracia. La agrupación vuelve a la vida en 1977, momento a partir del cual los socialistas se vuelven a organizar, esta vez en una única agrupación, con sede en la capital municipal, y que se reúne en locales cedidos por afiliados o simpatizantes. el septiembre de 1977 cuenta con 17 afiliados que para el año siguiente ya son 52, de los cuales únicamente 7 son mujeres, según el informe redactado por Purificación Tomás después de girar visita a la agrupación, en enero de 1978. Sólo una mujer aparece en esa primera ejecutiva y es la vecina de Lugo de Llanera, Ana Luisa Martínez González, mientras que el primer secretario es Gaspar Gonzalez, también vecino de Lugo.
De forma precaria empiezan a reunirse en la antigua cuadra de casa El Pirulo, una vivienda propiedad de Ligero en el arranque de la actual calle Carrera de San Cucao, un reducido espacio existente tras el antiguo videoclub de Vítor y, de forma ya más estable, en un pequeño local en la Plaza de la Habana propiedad de Ramón el Guarnicionero, para pasar en 2005 a un bajo en la Calle Carrión de Posada de Llanera.

Hubo que esperar a las segundas elecciones municipales para volver a ver un alcalde socialista en la persona de Justo Suárez Prado (1983-1991), al que seguirán Rafael Areces Fernández (1991-1995), Gerardo Sanz Pérez (2015-2025) y Eva María Pérez (por dimisión de Gerardo Sanz, desde agosto de 2025), convertida en la primera mujer alcaldesa en la historia del municipio.En definitiva, son 125 años en los que Llanera pasó de ser un concejo eminentemente agrario a ver como su paisaje empezaba a cambiar, si bien lentamente, para empezar a ser un municipio de obreros mixtos, situación que prácticamente se mantiene hasta los años 80 del siglo XX, cuando el desarrollo de polígonos como los de Silvota y ASIPO, más el Parque Tecnológico, amén del desarrollo en las infraestructuras, vienen a transformar el municipio en lo que es hoy, con una economía basada en el sector servicios y con un sector primario muy residual.