El teatro aficionado en Cayés en los años 20 y 30

Integrantes del Cuadro Artístico de Coruño. Región 23 de abril de 1926.

Dedicaba mi artículo anterior a contar las andanzas del Cuadro Artístico de Lugo, en una primera aproximación al teatro aficionado en nuestro concejo, en las décadas de los años 20 y 30. Esta vez fijo la atención en los entusiastas del arte de Talía en la parroquia de Cayés, concretamente del barrio de Coruño, y, en menor medida también en los de Posada, de los que hay muy pocas referencias en la prensa del momento, lo que me hace pensar, al menos de momento, que tuvo menos arraigo esta afición teatral.

La primera mención a la existencia de un grupo de teatro en el barrio obrero de Coruño, vinculado a la Fábrica de Explosivos, la encontramos en una breve información publicada en La Voz de Asturias, el 24 de febrero de 1926, en la que se explica que el domingo anterior, un grupo de jóvenes había organizado una velada teatral, no se nos dice donde aunque previsiblemente sería en el mismo local en el que la Sociedad El Recreo llevaba a cabo sus actividades, con la puesta en escena de la obra Los peligros de mentir, una «hermosa comedia» que se representó «muy a satisfacción del numeroso público que acudió a presentarla».

La Voz de Asturias, 24 de febrero de 1926.

El Salón García de Lugo de Llanera, unos días después, fue el escenario que vio una nueva representación de esa obra, dejando «una grata impresión» entre el público de Lugo, recoge la La Voz de Asturias, en una información que nos permite conocer los nombres de los integrantes del grupo. En el primer acto intervinieron Fermín González interpretando a De Gálvez; Juan Alonso (Juanito); José Pérez (don Rafael); Celso Díaz (Mateo); Pepe (Jacinto) y Francisco «El Boy» (Liana). En el segundo acto, el protagonismo fue para Valerio Quesada (Bartolo), David «Pupín» (Gazpachu); Luis Menéndez (Bastián) y Jerónimo Macías como apuntador.

La Voz de Asturias, 28 de febrero de 1926.

Animados seguramente por la buena acogida, el grupo volverá visitar el Salón García un mes después, para levantar un programa doble formado las obras El médico a palos de Moliere, y ¡Una limosna por Dios! Un grupo al que debía de dominar un gran entusiasmo, ya que apenas dos meses después, en mayo, ya estaba en disposición de presentar al público otro programa doble formado esta vez por El alcalde de Retortijo, D. Quico Polaina de las Verdes Praderas y el monólogo La buena crianza o tratado de urbanidad. Repertorio que ofrecieron a su público de Coruño en una función en su barrio de origen, y que repetirían al jueves siguiente en Lugo, en el Salón García.

La Voz de Asturias, 9 de mayo de 1926.

Un andar frenético que en algún momento y por circunstancias que desconocemos, se debió de detener, si bien no por mucho tiempo, hasta que uno de sus integrantes David, apodado Pupín, se hizo cargo del mismo pasado el Cuadro Artístico de Coruño a denominarse Cuadro Artístico Pupín, y con esa denominación lo encontramos ya en 1927, en lo que según La Voz de Asturias, era la reaparición del grupo sobre los escenarios. El grupo estaba en ese momento «organizando sus ensayos y presentarán al público un buen escogido programa», con la vista puesta en el día de san José, fecha prevista para el estreno del grupo ante el público. Un grupo formado por «expertos jóvenes obreros y esperamos de tan excelentes artistas unos grandes éxitos teatrales».

La Voz de Asturias 24 de febrero de 1927.

La reaparición tuvo lugar en la fecha prevista en el Salón La Lula, con una estructura de programa ya clásica en el grupo de dos obras teatrales y un monólogo. En este caso, se abrió la función con El miedo ridículo, obra en un acto con Fermín González (Amo de la casa), José Pérez y David «Pupín» (criados) y Ángel Lozano (viajante). Vino seguida por El que la hace la paga o ratones en trampa, con José Pérez, F. González, David «Pupín», Jerónimo Macías, José Antonio y los niños Luis M., Juan A., Ángel L., Francisco J. y Avelino Díaz. «Pupín» cerró la velada recitando el monólogo ¡Cuando el güelu lo diz…! El corresponsal de La Voz de Asturias terminaba su crónica diciendo: «Dado el buen aliciente del Cuadro Artístico, ya visto en otras ocasiones, es de esperar que tendrán un éxito resonante, y del resultado de la velada se dará a conocer a los lectores de este diario».

La Voz de Asturias, 18 de marzo de 1927.

Y así lo hizo unos días después, concretamente el 25 de marzo. De ahí sabemos que el Salón La Lula registró un lleno hasta la bandera, con los actores a la altura de las circunstancias, saldando la primera de las obras con actuaciones que «rayaron a gran altura en la interpretación de dicha obra», mientras que en la segunda todos ellos, niños incluidos, «dijeron admirablemente sus papeles, y el público, agradecido, obsequió al cuadro con muchos aplausos», mientras que el vestuario y el decorado fueron «muy elegante y adecuado», respectivamente. El recitado del monólogo final «dejó al público sin aliente de tanto reírse, recibiendo el incipiente actor calurosos aplausos».

El domingo de la Pascua de 1927, los de Cayés volvieron al Salón La Lula, esta vez para ofrecer al público el monólogo ¡Pobre melandru!, de Pachín de Melás.

Pasará prácticamente un año hasta que volvamos a tener noticias del grupo teatral cayesino, y será con motivo de una actuación conjunta que llevará a cabo junto con el cuadro artístico de la capital municipal. Ambos grupos unieron fuerzas para ofrecer un programa de monólogos asturianos el 25 de marzo de 1928, en el local de Los Chicos, cuya ubicación se nos oculta. El programa incluyó Los rapazos cantariegos, original de Pachín de Melás, interpretado por Antonio y José María; seguido por ¡Pobre melandru! a cargo de «Pupín» y de Lozano, mientras que el propio «Pupín» ponía fin a la función interpretando «La buena crianza o tratado de urbanidad en 17 minutos», que ya formaba parte del repertorio del grupo cayesino desde 1926.

La Voz de Asturias, 25 de marzo de 1928.

Una breve parada para hacer referencia al grupo teatral de Posada, integrado por jóvenes que también formaban parte del equipo de fútbol aficionado El Rápido, y que también serán responsable de la organización de alguna edición de las fiestas veraniegas de la capital municipal, lo que demuestra que se trataba de un grupo muy activo, sin bien no le darían continuidad a la afición teatral, y esa actuación conjunta con sus vecinos de Cayés es una de las dos únicas referencias que tenemos de ello.

El grupo había debutado en febrero de 1928, con la obra El médico a palos, obra que «fue un éxito grande (…) saliendo el público, que era numeroso, gratamente impresionado de la labor notable de los mismos», en una función en la que todos los actores «desempeñaron su papel a las mil maravillas; por eso queremos citarlos individualmente, por que todos tienen muy bien ganado el galardón artístico por su labor educativa».

Región 24 de febrero de 1928.

Después de esa función, el grupo de Coruño parece haber pasado por una etapa de crisis, con un primer anuncio de reaparición para marzo de 1929 en el Salón García de Lugo, reaparición que finalmente no se pudo hacer por causas ajenas a la voluntad del grupo, como explica el diario Región el 14 de marzo de 1929, fijando la fecha definitiva para una semana después. La ausencia de noticias del grupo hasta dos años más tarde, nos hace sospechar que la vuelta a las tablas se hizo esperar más de lo deseado.

Cuando los de Coruño recuperen el grupo teatral, la prensa lo tratará como si fuera un grupo de nueva creación, y se fija su primera actuación para el mes de octubre de 1931 en el local Zapaterín, en la capital municipal. Una velada que daría comienzo a las ocho y media de la noche, con un programa compuesto por textos de Pachín de Melás, como eran Arre Moricu, La herencia de Pepín, y Xuacu busca criau y na… más, junto con Un match de boxeo, de Nieva. «Dado el sugestivo programa es de esperar que obtendrán un buen lleno y nos congratulamos de que los éxitos de tan noveles actores sean coronados».

Región, 11 de octubre de 1931.

«El domingo y con un lleno insuperable, ha debutado en el salón El Zapaterín el novel Cuadro Artístico de Coruño». Así se inicia la breve crónica que incluyó Región en sus páginas unos días después del debut. En ella se nos informa de que el grupo ofrecerá el mismo programa que en Posada, en el salón de El Andaluz, en Pruvia, el domingo siguiente. Una función que no pudieron culminar con éxito, debido a que a la hora de iniciar la función, tal y como podemos leer en La Voz de Asturias del 24 de octubre de 1931, unos chavales azuzados por uno de ellos, interrumpieron la función «abusando de la educación de los jóvenes forasteros» y faltando al respecto a varias de las mujeres allí presentes, de tal forma que el anónimo cronista pide mayor presencia de las autoridades en la zona para que sucesos así no volvieran a repetirse.

Para resarcirse del mal sabor de boca, el grupo fue muy bien recibido en el salón de Amalio Prieto en Balboa (Siero), y la próxima función tenían previsto ofrecerla en la Venta del Escamplero, en el vecino concejo de Las Regueras.

La mala experiencia en Pruvia, no les hizo desistir de volver a acudir a la misma, y para febrero de 1932 tenían previsto el regreso, esta vez con un programa estrenado en el Salón Maravillas de Coruño, propiedad de Vicente Suárez, compuesto por Timidito y Francón, obra en un acto, ¡Ya me ha tocado! y La herencia, de Pachín de Melás. El mismo repertorio lo llevarán a Cancienes al mes siguiente.

Región, 13 de febrero de 1932.

La última noticia que tenemos referida a este grupo con anterioridad a la guerra civil, está fechada el 9 de abril de 1932, cuando el diario Región anuncia que para el día siguiente, el colectivo llevará a cabo una actuación en la Plaza de Abastos de Posada con un programa que se abrió con Los malditos, comedia dramática en dos actos de ambiente asturiano con la participación de Lola Menéndez, Eloína Villa y Libertad Fernández. La segunda obra iba a ser Júntate con buenos y se cerraría con Los años del tío Figuas (juguete cómico en un acto).

La función iba a ser benéfica a favor de María Luisa, hija de Manolo Belín, con el fin de recaudar fondos para la compra de un elemento ortopédico para una de sus piernas. Se pusieron a la venta localidades al precio de 50 céntimos los adultos y de 30 céntimos para los menores, que se podían adquirir en los establecimientos comerciales siguientes: Don Antonio Carús, La Venta del Gallo; Aurelio, Puente de Cayés; Peluquería Rogelio, Coruño; Casa Laureano, Posada; Viuda de Jesús, San Cucufate; Bonifacio, La Miranda; Los Ferroviarios y José Pina, Lugo de Llanera.

Región, 9 de abril de 1932.

El cuadro artístico de Lugo en los años 20

Integrantes del cuadro artístico de Lugo. Región 5 de febrero de 1926.

Las páginas de los periódicos La Prensa y El Noroeste del 18 de abril de 1922, incluían una información acerca de la fundación en Lugo de Llanera, de un «casino recreativo que a la vez que servirá de expansión y divertimiento los días festivos, lo será para la realización de actos culturales». Para contribuir a esos fines, se fundaba al mismo tiempo un cuadro artístico «bajo la genial dirección de nuestro querido y respetable amigo don José Tolosa Comaporada».

Cuando aparece esta información en ambos medios, el incipiente grupo teatral ya había debutado poniendo sobre las tablas un programa doble formado por las obras El tapete verde y El veneno. La sede de ese casino y lugar de actuación del grupo teatral, se encontraba en las inmediaciones de la estación ferroviaria, y el estreno de la función teatral con programa doble, tuvo lugar después de un baile que, al parecer, estuvo muy animado, cosechando después los actores el «agrado del público, que premió con aplausos la labor de los incipientes actores, especialmente del niño Alfredo Blanco, que admirablemente hizo dos principales papeles», según se puede leer en El Noroeste.

La Prensa, 18 de abril de 1922.

El trabajo del grupo hubo de ser intenso y con mucha afición, porque para el mes de abril ya tenían previsto el estreno de otros dos textos, como eran El taller del carpintero y A bofetadas, obras en las que iban a debutar «las simpáticas jóvenes de la localidad Amada Menéndez y María Menéndez», tal y como nos informan desde las páginas de El Noroeste, en el mismo día en el que se iba a producir el estreno, el domingo 28 de abril. Ante el estreno «existe en este vecindario gran interés por presenciar la labro de los artistas».

El Noroeste, 28 de abril de 1922.

A pesar de esos inicios tan prometedores, no volveremos a tener constancia de la actividad de este grupo, hasta que unos años después la localidad recupere la existencia de un nuevo grupo teatral. Así, habrá que esperar hasta 1926 para conocer la fundación de un nuevo grupo a cargo de «unos cuantos jóvenes, entusiastas del arte de Talía», según se explica en La Voz de Asturias del 3 de enero de 1926, y que son los que aparecen en la fotografía con la que abrimos este artículo.

Unos días antes de la publicación de la noticia, ya habían dado comienzo a los ensayos «de varias obras teatrales, entre las cuales figuran algunas de ambiente asturiano», con la vista puesta en el estreno previsto para el día 6 de enero a las nueve de la noche, en el Salón García «aprovechando la circunstancia de ser la festividad de Reyes». Según el periodista «es digna de encomio la obra que se proponen realizar estos jóvenes de Lugo, así el nivel cultural de su pueblo».

La Voz de Asturias, 3 de enero de 1926.

En febrero, La Voz de Asturias, nos informa de que el grupo, en lo que era su segunda representación, había puesto sobre las tablas la comedia La chaqueta parda y la obra costumbrista Secadiella. En palabras del cronista en la primera de las obras destacaron «las simpáticas y bellas señoritas Amada Menéndez y Maruja Genúa [sic]«, quienes «se nos mostraron como dos consumadas actrices (…); Julio Sanz, en su papel de Juan, estuvo admirable, y el simpático Jesús Casaprima, muy requetebién en lo suyo».

En el segundo de los montajes, los actores más destacados fueron Felipe González, Manuel Menéndez y Jesús García Suárez. El cierre al programa teatral lo pusieron Amada Menéndez y Álvaro A. Suárez-Puerta, con el recitado de varias composiciones poéticas. El periodista felicita efusivamente a todos los integrantes, especialmente «a los cultos jóvenes don Álvaro Álvarez Suárez-Puerta y don Julio Copa, presidente y vicepresidente de dicha agrupación cultural».

La Voz de Asturias, 3 de febrero de 1926.

Lamentablemente de nuevo nos encontramos con la falta de información acerca de la posible continuidad o no, que pudiera haber tenido este grupo, ya que a partir de aquí ya no vuelve a asomarse a las páginas de los periódicos. Posada y Cayés también tendrán sus propios cuadros artísticos, de los que me ocuparé en otra ocasión, especialmente del segundo que tuvo mayor continuidad, y que nos demuestra que en los años veinte la afición por el teatro estaba muy extendida por el concejo.