Los crímenes de Llanera

02

Para la primera entrada de este blog, he elegido el título del artículo que publico en el último número de la revista La Piedriquina, que se presenta el próximo viernes 12 en la Casa de Cultura de Posada de Llanera, después de una primera presentación el viernes pasado en el Club de Prensa de La Nueva España en Oviedo.

Se trata de un artículo que recoge un suceso que conmocionó al concejo y con un amplio seguimiento a cargo de la prensa del momento. El hecho ocurrió en el año 1895 y se juzgó dos años después en la capital asturiana, y tuvo como escenario la parroquia de San Cucufate.

03

Manuel Valdés Queipo, indiano retornado y de 63 años de edad en el momento del hecho, fue acusado del asesinato, con la complicidad de la comadrona, Josefa Bango, del bebé de Josefa Fernández, criada del primero y presunto padre de la criatura. Por si ese hecho no fuera lo suficientemente grave por sí mismo, la madre apareció igualmente asesinada unos días después, una vez que había ido pregonando por el pueblo que Manuel y Josefa Bango habían asesinado a su bebé.

El juicio fue muy sonado y con un amplio seguimiento a cargo de la prensa regional, con el ovetense El Carbayón publicando la primera información de la que se haría eco el gijonés El Comercio, para ser El Noroeste, también editado en Gijón, el rotativo que más amplia cobertura dio al juicio, hasta el punto de dedicar, uno de los días, prácticamente una página entera del periódico lo que suponía prácticamente el 25% de las páginas del mismo.

En un juicio con jurado el veredicto final fue de pena de muerte para Manuel, finalmente conmutada por cadena perpetua, y de 14 años de prisión para su cómplice. Manuel terminará falleciendo en el penal de Burgos pocos años después. De Josefa no sabemos cual fue su destino.

06

Además del hecho en sí, el interés de este juicio estuvo en que el diario El Comercio, lo utilizó para criticar la ley del jurado mostrando su disgusto por el hecho de que personas sin formación pudieran verse obligadas a dilucidar sobre asuntos de tan extraordinaria relevancia jurídica, y decidir sobre la vida o la muerte de una persona basándose únicamente en impresiones personales, toda vez que los métodos de investigación policiales tenían graves carencias, como se vio en este juicio en el cual, la mala fama del principal acusado tuvo mucho que ver en su condena al no haber pruebas forenses suficientes, y basarse la acusación principalmente en testimonios orales de los vecinos.