La Sociedad Cultural de Llanera y su proyecto de biblioteca

Si nos asomamos a las páginas de los periódicos de los años veinte, concretamente de los de 1927, nos podemos encontrar, en Región y en El Noroeste, con la noticia de la creación en el concejo de la bautizada como Sociedad Cultural de Llanera, entre cuyos proyectos estaba la fundación de la primera biblioteca en nuestro concejo.

La primera noticia la localizamos en las páginas de Región del 29 de enero de 1927. En ellas se informa de la convocatoria que se había enviado a varias personas, a las cuales no se identifica, con el fin de poner en marcha la «formación de un Ateneo Popular». Todos los invitados, como no podía ser de otra manera, aprobaron «con gran entusiasmo llevar a cabo la idea de sus iniciadores e inscribiéndose acto seguido unos veinticinco», una cifra nada despreciable por otra parte.

Región, 29 de enero de 1927.

Lo que sí nos dice la información periodística es el nombre de la directiva encargada de poner en marcha la idea, integrada por Ramón Rayón, José Luis Moreno del Busto, Aurelio Hevia, Sinesio Rodríguez y Manuel Vázquez. La nota publicada en Región termina diciendo: «Acogemos con simpatía esta iniciativa, significando nuestro aplauso a los señores que empezaron la labor de organización, y celebramos que al futuro Ateneo se incorpore buen número de simpatizantes».

En el mes de febrero será El Noroeste el medio que informe del devenir del colectivo, ya transmutado en la Sociedad Cultural de Llanera, ya constituida y cuya sede social estará en la capital municipal. El propósito fundamental de sus fundadores era el de «intensificar la cultura en todos sus órdenes», y para cumplir con ese objetivo tenían la idea de «instalar en el domicilio de la misma una Biblioteca, se organizarán conferencias y otros actos instructivos».

El Noroeste, 26 febrero de 1927.

Unos objetivos de cierta ambición para un municipio como el nuestro por aquellos años, y para lograrlos contaba ya, según El Noroeste, con «gran número de asociados, la adhesión de otros muchos», y la junta directiva que se encargaría de cumplir con ellos quedaba formada definitivamente por Ramón Rayón (secretario del juzgado) como presidente; José A. Martínez, como vicepresidente; Manuel Vázquez, secretario; José Rodríguez y Arias, tesorero; y los vocales Guillermo Toca (farmacéutico municipal), Víctor G. Proaza (indiano), Aurelio Hevia, Ramón González Llera (depositario municipal), Sinesio Rodríguez, Celestino G. Tresguerres (alcalde de Llanera), Celedonio García (será presidente del Partido Reformista en Llanera en 1930), y Víctor García González (indiano).

Tanto El Noroeste, en el mes de febrero, como Región en el de marzo, afirman que ya están hechas donaciones de libros con destino a los fondos de la nueva biblioteca, con obras de Armando Palacio Valdés, donadas por el gijonés Aurelio Menéndez, y «varios tomos de literatura española», a cargo de Álvaro Álvarez.

Región, 2 de marzo de 1927.

El hecho de no haber localizado más informaciones hasta el momento, en los medios de comunicación regionales, nos hace sospechar que tan encomiable iniciativa no debió de culminar con el éxito deseado y la sociedad no pudo llegar a cumplir con los objetivos previstos.

Con otra finalidad más lúdica, Región dará cuenta en sus páginas del 6 de mayo de 1931, de la fundación en Posada «en breve» de un «nuevo Centro Cultural de Recreo a base de los primeros de su categoría en un soberbio local». Con total seguridad está anunciando de la apertura de un local para organizar bailes y otras veladas de carácter más social que cultural. «La directiva la compondrán distinguidas personas del concejo, y otro día daremos a conocer a los lectores más detalles sobre el particular», termina la nota de Región. La ausencia de noticias posteriores hace sospechar que tampoco llegar a levantar el vuelo la iniciativa.

Región, 6 de mayo de 1931.

Así las cosas, Llanera tendrá que esperar hasta la dictadura franquista para contar con su primera biblioteca pública, concretamente hasta el año 1959, cuando se produzca la inauguración de la Biblioteca Pública Alejandro Mon, en la calle del mismo nombre, que se mantendría en uso hasta prácticamente 30 años más tarde, cuando, ya con la democracia de vuelta al país, se inauguró la actual Casa de Cultura de Posada, ocupando el mismo solar que había ocupado el ayuntamiento, primero, y la sede de la OJE (Organización Juvenil Española), después.

Imagen de la biblioteca el día de su inauguración en 1959. Foto Archivo Ayuntamiento de Llanera.

La inauguración de las escuelas de Robledo

Las antiguas escuelas de Robledo, convertidas en albergue juvenil, en una imagen de 2005. Foto del autor.

En el mes de septiembre de 1930 tuvo lugar la inauguración oficial de las escuelas de Robledo, en un edificio destinado a albergar a niños y a niñas, en aulas separadas eso sí, y vivienda del maestro. Una obra que fue patrocinada por el indiano natural de la localidad, Casildo López Martínez (Robledo, 1851- Camagüey, Cuba, 1935), quien también patrocinará la construcción de la carretera desde Castiello hasta Casa Carmen Les Caleyes, la traída de agua y la reparación de la capilla de la Concepción.

Estamos pues ante un edificio de arquitectura indiana que revista un carácter único en Asturias, por la aplicación de criterios decorativos de raíz historicismo, merced a los remates almenados que podemos ver en los porches de acceso, y en la zona central de la fachada enmarcando de una forma preeminente la placa de mármol en la que se puede leer: «Escuela de Nuestra Señora del Carmen, donada por el Sr. Casildo López Martínez a su pueblo natal de Robledo. Julio 16 de 1930». Vemos que la fecha de finalización de la obra no coincide con la fecha de su inauguración oficial.

Detalle de la placa que corona la fachada de las escuelas. Foto del autor.

Casildo López, también conocido como Casildo Coto, hizo fortuna en Cuba, concretamente en la población de Camagüey gracias al comercio y a la ganadería, y la primera noticia que tenemos de su actuación en el concejo, al menos por lo que a la prensa se refiere, la tenemos en una noticia publicada en El Noroeste, el 24 de agosto de 1921, como patrocinador de una misa de requiem por los soldados fallecidos en el norte de África en la guerra con Marruecos, y que se celebró en la parroquial de Lugo de Llanera.

El Noroeste, 24 de agosto de 1921.

En relación al tema que nos ocupa, las escuelas, tanto El Noroeste como Región, se hicieron eco en sus páginas del acuerdo tomado por la Comisión Permanente del Ayuntamiento de Llanera, de dar «las más expresivas gracias al acaudalado comerciante de La Habana don Casildo López, por su donativo de cinco mil pesetas, cuya cantidad será invertida en la construcción de la carretera en proyecto que enlazando con la de La Campana irá al pueblecito de Bayo [sic], por Robledo». Asimismo, se anuncia que en breve, también a sus expensas, se levantará «un edificio escuela y casa habitación para el maestro». Era el año 1928.

Región, 5 de septiembre de 1928.

Tan agradecida fue la inversión de esos dineros en el concejo, que el ayuntamiento en el pleno del 17 de noviembre de ese mismo año 1928, además de manifestar su agradecimiento por las 5.000 pts., se acuerdo nombrarle hijo predilecto del municipio, un título que «se le comunique en un pergamino artístico que la [Comisión ]Permanente encargará a quien corresponda».

Fragmento del acta del pleno municipal del 17 de noviembre de 1928, declarando a Casildo López hijo predilecto del concejo.

Honor que se ampliaría unos días antes de la inauguración de las escuelas, cuando la Comisión Permanente tome, entre otros, el acuerdo, a propuesta del alcalde, de colocar en el salón de plenos un retrato de Casildo López, y, al mismo tiempo, se diera su nombre al tramo de carretera por él patrocinado. Finalmente, el domingo 14 de septiembre de 1930, tuvo lugar la solemne inauguración del edificio escolar y entrega oficial del mismo al ayuntamiento.

El listado de asistentes incluyó, entre otros, al alcalde Eugenio Vázquez; los concejales, Benjamín Valdés, Laureano Casaprima, José Menéndez, Severino Coterón, Anselmo Suárez, José Díaz Pedrosa, Bonifacio Álvarez y Antonio Carril; junto con el anterior alcalde, Celestino Tresguerres; el gobernador, Rosón; o el eclesiástico, Aurelio Gago, encargado de la bendición del edificio y de oficiar una misa posterior, en la capilla de la Concepción cuya restauración también patrocinó nuestro indiano.

Crónica de la inauguración de las escuelas de Robledo. La Voz de Asturias, 16 de septiembre de 1930.

Para dar la bienvenida a los invitados, en el pueblo se instalaron sendos arcos de triunfo, y después de un recorrido por el interior del edificio, la esposa de Casildo López, Carmen Machado, procedió a descorrer la cortina y dejar a la vista la placa conmemorativa. En su discurso, el gobernador destacó que «el hombre que construye una escuela, restaura una iglesia y abre un camino, ha fundido en una sola obra los tres grandes ideales de la humanidad». En el mismo local de la escuela, donde estaba colgado el retrato del patrocinador, obra del pintor Duarte, se ofreció un banquete preparado por Cándido Muñoz.

Su sobrino Fructuoso Hevia, fue el encargado de leer un breve discurso en nombre de Casildo, en el cual, entre otras cosas decía: «Hasta hoy me pareció estéril mi vida, a pesar de la titánica lucha sostenida allende los mares; desde hoy parece que una voz interior me dice: Has hecho un bien a tus semejantes».

Dos imágenes de la inauguración de las escuelas. La Voz de Asturias 16 de septiembre de 1930.

Una vez concluido el discurso, Celestino Treguerres, propuso, y así fue aceptado por los presentes, que el ayuntamiento iniciara un expediente para solicitar al Gobierno de España la concesión de la Cruz de Alfonso XIII a Casildo López. Expediente que desconocemos si llegó a tramitarse.

Las escuelas tardaron un poco más en entrar en funcionamiento, ya que hasta febrero de 1931, no se entregó al inspector provincial de Primera Enseñanza, tal y como nos informa El Noroeste, el expediente de esta escuela y de la de Cayés. Esa situación provocó que el concejal Valdés Medio, preguntara en pleno en el mes de marzo, sobre la situación de dicho expediente, recibiendo la respuesta de estaba esperando «el resultado de unas gestiones particulares que se están realizando con el donante del edificio», según podemos leer en El Comercio y en El Noroeste.

El Comercio 27 de marzo de 1931.

En noviembre de 1931 la escuela mixta de Robledo, a cargo de maestro, ya aparece en la relación de escuelas creadas, y en julio de 1932, la maestra reclama el abono de la consignación de material para el centro educativo, lo que nos hace sospechar que en ese año la escuela ya estaba a pleno rendimiento.