
En esta segunda parada en los primeros paso del fútbol en el municipio de Llanera, abro con un dato que se me olvidó incluir en mi artículo anterior, y que tiene que ver con la que puede ser la noticia periodística más antigua en la que se menciona a un equipo de fútbol del concejo, como es el caso del Rácing Club de Cayés. Se trata de un breve párrafo de cinco líneas, inserto en una amplia información acerca de las fiestas de san Pedro de Lugones, en cuyo programa se incluye, para el día 29 de junio, un partido que se califica de «importante», entre el Atlétic Club Lugonense y el Rácing Club de Cayés. En juego estaba un «valioso premio titulado Santa Bárbara».
El equipo cayesino tendrá incluso su hueco en la prensa deportiva nacional, cuando en las páginas del Madrid Sport del 27 de mayo de 1920, se haga eco de la derrota del Rácing de Cayés por 2-0 ante el Rácing Deportivo de Villalegre, en una escueta crónica que únicamente informa del resultado.
Lógicamente, para poder practicar este deporte los equipos tenían la necesidad de contar con un terreno de juego más o menos adecuado. Así, La Morgal será una de las zonas elegidas, a la que se irán incorporando La Huelga, en Posada, La Rotella, en Villabona y Las Artosas, en Cayés. El Rápido, equipo de la capital municipal, se reorganiza en el verano de 1928, para pasar a denominarse Llanera FC, y entre los proyectos del nuevo equipo estaba el contar con un terreno de juego de 110×60 metros, en el conocido como prado de Los Señores, un proyecto que nunca llegaría a materializarse, y este equipo y los que le siguieron hasta hoy en día, jugarán en un terreno en la zona de La Huelga que no alcanza esas dimensiones.
Derby de aficionados

Corría el año 1933 cuando la rivalidad regional que mantenían el Oviedo y el Sporting, tuvo su reflejo entre los aficionados a ambos equipos en el concejo, quienes se retaron respectivamente a jugar un partido en el campo cayesino de Las Artosas. El resultado final fue favorable a los rojiblancos por 6-2, un resultado que el anónimo cronista de El Noroeste, calificó de bálsamo para los sportinguistas debido a «la desgraciada actuación de su equipo favorito en la Liga, a causa de las lesiones de algunos jugadores». De su tono irónico tampoco se libró el colegiado: «Del arbitraje estuvo encargado un señor que tuvo algunas pifias, muy disculpables por su falta de entrenamiento».
Las polémicas

La polémica y el fútbol es un binomio que ha ido de la mano desde los mismos inicios de este deporte, y el balompié local no iba a ser una excepción. Una que tuvo que tener cierta repercusión, sería la relacionada con el abandono del campo, en pleno partido, de los jugadores del Rácing de Cayés, que en ese momento se enfrentaban al Ku Kux Klan, con un marcador de empate a un gol. Era el 15 de julio de 1925, y tres días más tarde aparecía la crónica en El Noroeste, y el periodista aún no era capaz de entender cuáles habían sido las razones que habían llevado al Rácing a abandonar el partido antes de su finalización. El Ku Kux Klan, disconforme con el resultado, anunciaba en la misma crónica su intención de volver a retar al Rácing para resolver el partido en un campo neutral.
Otro encuentro que nunca se llegaría a terminar sería el que enfrentó a la Cultural Deportiva Frieres, en este caso por la dureza con la que se emplearon los jugadores langreanos que ocasionó cuatro lesionados entre los jugadores obligando a El Rápido a dejar el partido. El marcador fue de 1-5 para los de Langreo, y el cronista de El Noroeste cargó en su crónica contra la pasividad arbitral y los malos modos de los jugadores visitantes.
Esas acusaciones provocaron la respuesta del Frieres, por medio de una carta firmada por sus directivos D. Riera y Felipe García, quienes dijeron que «si el árbitro no cumplió, culpa de ellos fue, porque acordado estaba cambiarlo si demostraba parcialidad». Asimismo, niegan que fueran cuatro los lesionados de El Rápido, número que redujeron a uno, y como causa principal del abandono del partido por parte de los de Llanera, señalan que se justificaba por el hecho de que «no querían perder por más goles».
De sus críticas tampoco se libró el cronista de El Noroeste, al que pedían que «para reseñar un partido acuda al campo, y si acude, informe imparcialmente. De esta forma hará deporte».

Antonio, nombre del autor de la crónica de la polémica, cuatro días después, el 12 de octubre dará cumplida réplica a los directivos langreanos, señalando como el árbitro, con empate a uno en el marcador, había alargado de forma injustificada el tiempo de juego de la primera mitad, en 6 minutos, y en la segunda permitió el juego duro de los visitantes. Para demostrar la realidad de los cuatro lesionados, afirma estar en posesión de un certificado del médico municipal, Gil de Arévalo, que afirma haber tratado a cuatro jugadores de El Rápido por lesiones provocadas durante el partido. Uno de ellos, Estanislao Vázquez con una artritis traumática y un golpe en la articulación de la rodilla.
Asimismo, desmiente no haber asistido al encuentro, y no solo estuvo presente sino que además evitó, junto con otros espectadores, que parte del público «hubiera hecho justicia, como pretendía, ante la poca consideración que han demostrado los componentes de la Cultural».

El mismo cronista se vio en un brete cuando recibe dos crónicas contradictorias del partido entre El Rápido y el Sin Miedo, que terminó con el resultado de 5-3. Dejó escrito el redactor: «Acerca de este partido hemos recibido dos notas, la que por ser ambas contradictorias nos abstenemos de darles á la publicidad. Procuren los amigos de Posada y Cayés, hacer deporte y déjense de llevarlo por derroteros distintos al que es necesario en toda clase de Sociedades deportivas. Y nada más.» Así se puede leer en El Noroeste del 1 de diciembre de 1927. Genio y figura.
Por terminar con este apartado de polémicas en particular y con este artículo en general, citar el encuentro que midió a los jugadores de El Rápido con los del Club Astur de Fuente de la Plata. El partido llegó al descanso con el resultado de 2-4 para los visitantes, sin embargo, en la reanudación El Rápido hizo honor a su nombre y muy pronto se puso por delante con un marcador de 5-4. En un partido que tiene toda la pinta de haber sido muy emocionante, los visitantes lograban el empate, sin que eso arredrara al ataque local, más bien todo lo contrario, según se desprende de la crónica, de nuevo en las páginas de El Noroeste del 15 de diciembre de 1927.
Los de Posada cercaron la portería visitante, amenazando seriamente con volver a poner el marcador a su favor, momento en el cual los jugadores del Astur decidieron abandonar el terreno de juego a falta de ocho minutos para el final del partido, y sin que la sorpresa del colegiado y la indignación del público local hiciera desistir de su actitud al equipo visitante. Muy discretamente el cronista escribió: «La conducta de los del Club Astur ha sido muy censurada», aunque uno no puede evitar pensar lo cerca que debieron de estar los de Oviedo de terminar todos arrojados al cauce del río Zalandrón.
Continuará.




