La Fiestona de San Cucao en los años veinte

La Voz de Asturias, 10 de julio de 1923.

Este próximo fin de semana la parroquia de San Cucufate, se prepara para la gran cita festiva del verano, con la celebración de la popular Fiestona, recuperada hace unos años por un grupo de vecinos que primero buscaron recaudar fondos para favorecer la restauración de la iglesia parroquia y que, una vez conseguido ese objetivo, decidieron mantener viva la tradición de organizar una de las fiestas clásicas del verano en Llanera.

La implicación del pueblo para sacar adelante la fiesta, es algo histórico como nos muestra la prensa de los años veinte, como ese primer recorte con el que abro el artículo, sacado de las páginas de La Voz de Asturias del 10 de julio de 1923, en el cual se anuncia que gracias a los indianos de la parroquia, La Fiestona iba a tener un programa de «extraordinaria importancia». Lamentablemente, los medios de comunicación no dieron cuenta del programa festivo que se estaba preparando.

Región, 16 de julio de 1924.

La implicación vecinal la volverá a poner de manifiesto Región al año siguiente, 1924, cuando se está preparando un programa con «numerosos atractivos», gracias al trabajo de una comisión de fiestas integrada «por cuatro bellísimas señoritas de la colonia veraniega», que le sirve al cronista para augurar un «rotundo éxito», y aunque anuncia que en los próximos días se daría publicidad al programa, tenemos que irnos a las páginas de La Voz de Asturias para conocer el programa en sus detalles.

La Voz de Asturias, 19 de julio de 1924.

Ciertamente, el programa festivo de ese año fue muy destacado y dio comienzo el sábado con el toque de oración a las doce del mediodía, lanzamiento de palenques de grueso calibre y música del país. Para la noche, se instaló una iluminación veneciana en el parque, donde tendría lugar la romería amenizada por varios organillos y gaitas. Se lanzaron globos al aire y se quemaron fuegos artificiales a cargo de un renombrado pirotécnico vitoriano. Para las ocho, antes de iniciar la verbena, una carroza en la que «irán distinguidas señoritas», para recorrer las principales vías de la población, carroza que, por razones desconocidas, finalmente no pudo salir.

El domingo la diana corría a cargo de la banda de música de Baúro, con comunión general a las ocho de la mañana, seguida de misa cantada «a toda orquesta por los sacerdotes del Arciprestazgo», acompañados por el sonido del armonium. Después de la misa, procesión. Por la tarde, gran romería, carreras de bicicleta, bailes populares y elevación de «globos grotescos». A las cinco de la tarde partido de fútbol entre los equipos de Guyame y Bonielles, que terminaron ganando los primeros por 4-2, llevándose la copa que había ofrecido un indiano de la zona. Por la noche, otra vez música, bailes y elevación de globos grotescos.

Región, 24 de julio de 1924.

Unos días después de la finalización de la fiesta, gracias a Región, sabemos el nombre de las señoritas que corrieron con la organización de las fiestas. Fueron Rosario Alonso, María Teresa Rodríguez, Adela Solares y Carmen Rodríguez, quienes, según el cronista, Antonio, «pueden estar orgullosísimas de la labor realizada pues resultaron las fiestas de lo mejor que en este pueblo se ha conocido».

El Noroeste, 17 de julio de 1926.

Las fiestas de 1926 tuvieron la presencia del futuro dictador Francisco Franco, casado con la vecina de la parroquia, Carmen Polo, quien en la procesión después de la misa del domingo, portó el farol, mientras que el sermón había corrido a cargo del capellán del Regimiento Príncipe, y la misa fue cantada por un coro de seminaristas, mientras que en los festejos se dejó notar una nutrida representación de la colonia americana.

Una comunidad emigrante que se involucraba en la organización de la fiesta de forma directa, y la comisión que preparó las fiestas de 1927, estuvo formada por Gumersindo Solares, Manuel Cuesta y José Arango, quienes, entre otros alicientes, anuncian la presencia de la masa coral La Nocturna, de Lugones, para cantar la misa, aunque finalmente esta formación musical no pudo acudir a la cita con La Fiestona. Además, coincidiendo con los días de fiesta, la escuela de niñas acogía una exposición de trabajos realizados durante el curso. La maestra María Belén Zanón, invita a asistir a la muestra a la Junta Local de Instrucción Primaria, autoridades y vecindario.

Región 24 de julio de 1927.

Si hacemos caso de la crónica publicada en el diario Región, la edición de 1927 fue todo un éxito de asistencia de público, dejando incluso pequeña la capacidad del campo festivo, con personas que acudieron en toda clase de vehículos, incluso a pie, para disfrutar de una verbena que se alargó hasta bien entrada la madrugada el sábado, aunque el domingo a las ocho de la mañana, los vecinos estaban convocados a la misa de comunión. Este año, el encargado de portar el farol en la procesión fue el alcalde, Celestino Tresguerres.

El Noroeste, 18 de julio de 1929.

Para cerrar una referencia a la fiesta de 1929, organizada por una comisión de la que gracias a la prensa conocemos los nombres de sus integrantes: Manolito Rodríguez, Enrique Juan Laguna, Pepe Rodríguez, Prudencio Pérez, María Teresa Rodríguez y Beny y Morena Rodríguez, para una fiesta que ya por aquellos años tenía capacidad para atraer público de otros concejos próximos como Oviedo, Gijón, Avilés y Siero.