Llanera y el proyecto de la autopista Oviedo-Gijón

La Época, 15 de agosto de 1927.

Serán dos periódicos madrileños, como eran La Época y El Imparcial, los primeros en hacerse eco de la concesión con carácter condicional por parte del Ministerio de Fomento, al conde de San Antolín de Sotillo, más conocido como el conde de Villabona (Llanera), para la construcción a su costa de una carretera mixta directa de Oviedo a Gijón, pasando por las localidades de Villabona y de Serín, esta última correspondiente al municipio de Gijón, y que llevaría el nombre de Pista Príncipe de Asturias, siguiendo un trazado idéntico por el que varias décadas después seguirá la conocida autopista Y, que enlaza las tres grandes ciudades asturianas, y que no será una realidad hasta el año 1976.

No habrá más noticias en la prensa regional hasta prácticamente dos años después, cuando el ovetense diario Región se haga eco de unas declaraciones del gobernador Caballero, en las que se muestra optimista con este proyecto, especialmente, después de haber negociado con el conde una fórmula de financiación por medio de la cual el Estado garantizaría el 5% de interés al 50% del capital invertido, mientras que la diputación, los ayuntamientos de Oviedo, Gijón, Siero y Llanera, por cuyos territorios pasaría el trazado, garantizarían el 5% del 25% del dinero a invertir, mientras que del 25% restante del capital correspondería íntegramente a la empresa concesionaria.

Región 17 de mayo de 1928.

Para una mayor claridad, el periódico recurre al ejemplo y explica que si el presupuesto de la obra, es un suponer, fuera de 10 millones de pesetas, el Estado garantizaría el 5% de 5 millones, es decir, 250.000 pts anuales; los municipios el 5% de 2,5 millones o, lo que es lo mismo, 125.000 pts al año; y la empresa los 2,5 millones restantes. Con ello, el gobernador Caballero se mostraba convencido de que los bancos iban a acudir raudos y veloces a financiar la obra.

Fragmento del acta del pleno del 19 de mayo de 1928.

Dos días después, el 19 de mayo de 1928, en la sesión plenaria correspondiente del Ayuntamiento de Llanera, se leyó una solicitud enviada por el conde de Villabona, solicitando el apoyo económico municipal al proyecto de «construcción de una carretera-pista directa de Oviedo a Gijón». Una propuesta que es aprobada por unanimidad de todos los concejales, habida cuenta de que su construcción «ha de beneficiar grandemente a Asturias y a este Municipio particularmente y acariciar la idea de apoyarla económicamente.»

Con ese acuerdo plenario como base, el ayuntamiento presidido por Celestino Tresguerres, debió de ir trabajando sobre el apoyo que el proyecto iba a recibir por parte del municipio, aunque no será hasta prácticamente un año más tarde, cuando esa propuesta se sustancie. Eso se hará en el transcurso de una reunión mantenida por el alcalde con el gobernador civil, de la que se hará eco tanto la prensa regional como la nacional de la mano del rotativo madrileño ABC. En sus páginas se resume la reunión, a la que también acudieron los alcaldes de Gijón y de Oviedo, junto con el conde de Villabona, Indalecio Corugedo, Luis Corujo, y el marqués de Aledo, delegado regional de Turismo.

ABC 8 de marzo de 1929.

El alcalde de Llanera ofreció la nada desdeñable cifra, habida cuenta de la precaria situación de las arcas municipales, de 100.000 pesetas, además de la cesión gratuita de los terrenos que fueran de propiedad municipal y necesarios para la construcción de la vía, y la exención de impuestos municipales durante 25 años sobre los solares y las edificaciones que la empresa pudiera llegar a necesitar para culminar la obra. Es decir, se atendían todas las peticiones que el conde había planteado al ayuntamiento.

Cuando ese compromiso llegue al Salón de Plenos, órgano facultado para dar su aprobación definitiva, en el mes de mayo, los concejales no mostraron tan buena disposición como su alcalde, considerando abusivas dos de las tres peticiones del conde. Así, la petición de una subvención de 4.000 pts anuales durante 25 años a fondo perdido, hasta sumar las 100.000 ofrecidas por el alcalde, se consideró lesiva para los intereses municipales, la misma consideración que se dio a la solicitud de la exención fiscal durante 25 años. La única de las tres condiciones que el pleno aceptó, fue la de ceder los terrenos comunales necesarios para facilitar el paso de la autopista.

El Noroeste, 26 de octubre de 1930.

Entre el padrón sufrido en el Salón de Plenos y que a principios de año cayó el régimen de Primo de Rivera, provocando asimismo la caída de los alcaldes nombrados durante ese periodo como había sido Celestino Tresguerres, no es extraño que toda clase de dudas surgieran en torno a este proyecto y, probablemente, de ahí la carta enviada por el concesionario de la obra al nuevo alcalde, Eugenio Vázquez Rodríguez, asegurándole la viabilidad del proyecto e incluso un pronto inicio de las obras: «Tan pronto como se aprueben los presupuestos, donde ya está incluida la subvención de 250.000 pesetas, correspondiente á la primera anualidad de la aportación del Estado, se dará comienzo á los trabajos en las zonas de Gijón y Oviedo.» Este asunto no volverá a tratarse en ninguna sesión plenaria del Ayuntamiento de Llanera.

Eso no convenció al menos al Ayuntamiento de Oviedo, donde el concejal Bonifacio Martín pidió que si las obras no daban comienzo el 1 de enero de 1931, ese consistorio debía de revocar la subvención concedida, sin que se señale el importe de la misma.

El Noroeste, 1 de noviembre de 1930.

Probablemente como un último intento por salvar el proyecto, la Comisión Municipal Permanente del municipio ovetense, tomó el acuerdo de pedir al ministro de Fomento la inclusión de a obra en el Patronato Nacional de Turismo, tal y como informa El Noroeste en el mes de diciembre de 1930.

El Noroeste, 7 de diciembre de 1930.

Como final, y a la vista de que no había manera de arrancar las obras, en el mes de noviembre de 1931, la Comisión de Hacienda tiene la idea de eliminar de su presupuesto una partida dotada con 50.000 pts destinadas a financiar la obra, decisión ante la cual, el anónimo periodista de El Noroeste muestra su disconformidad, por lo que puede suponer poner en serio riesgo la construcción de una vía de comunicación fundamental para la región que, como ya señalé al inicio de este artículo, todavía tardará más de 40 años en ser una realidad.

El Noroeste, 13 de noviembre de 1931.