Cuando en San Cucufate cazaron un dragón, o casi

Titular en La Voz de Asturias del 30 de enero de 1926

Hoy un breve artículo para comentar un hecho curioso acontecido en la parroquia de San Cucufate allá por 1926, o sea, hace poco menos de un siglo, y del que se hizo eco La Voz de Asturias en enero de ese año. El caso es que los vecinos de la zona empezaron 1926 con una extraña inquietud debido a la presencia de un «ser extraño» que, según algunos testigos, hacia su acto de aparición en horario nocturno en los aledaños de la «fuente llamada de Sobiña [Soviña]»

Como suele ocurrir con esta clase de relatos, cada uno que lo contaba iba añadiendo características a la aparición. Así, en el artículo periodístico se decía que por los ojos «despedía chispeantes llamas y producía un imponente ruido», descripción que atribuía el periodista a «personas desocupadas», que le daban al «cosu» características propias de un dragón.

Un anónimo redactor que, si bien reconocía no creer en tales cosas ni considerarlo tema adecuado para ser llevado a letras de molde, se veía obligado a hacerlo «a instancias de queridos amigos y lectores que desean su divulgación para patentizar una vez más la incomprensión de determinadas personas».

Sea como fuere, la noticia de semejante aparición fue corriendo por la parroquia, hasta que un valiente, como lo define nuestro cronista aunque deja en la oscuridad la identidad del mismo, decidió formar un grupo para poner fin a la aparición de ser tan enigmático. La convocatoria tuvo éxito, logrando reunir a una treintena de vecinos, aunque en el titular eleva su número a 50, cada uno de ellos pertrechado con su garrote correspondiente, que una cosa es no creer en apariciones, y otra muy distinta, acudir a una cita así sin ir debidamente protegido.

Esos «aguerridos defensores de la tranquilidad pública«, se acercaron con las debidas precauciones a la fuente, donde detectaron la presencia del extraño ser. Suponemos al jefe de la cuadrilla dar la orden de ataque, a la que responderían todos a una, para liarse a garrotazos con la criatura, algo que parece ser que hicieron con especial energía hasta que, en un momento dado «alguien se dio cuenta de que la víctima de la paliza era un muñeco debidamente preparado y un aaaah unánime puso fin a la batalla», según podemos leer en La Voz de Asturias.

De esa forma tan chusca se puso fin a las apariciones de ser tan extraño, y como cierra su artículo el periodista de La Voz de Asturias: «si supiéramos que éramos atendidos nos atreveríamos a pedir una recompensa para aquel que le puso fin con su decisión valerosa».

Para cerrar les dejo la captura con la noticia completa.

Noticia completa tal y como apareció publicada en La Voz de Asturias el 30 de enero de 1926.

Herminio Álvarez Martínez, un recordman mundial de Lugo de Llanera

Región, 7 de julio de 1931.

Aunque la noticia que publica sobre este hecho el diario Región es confusa, ya que tan pronto califica a Herminio Álvarez Martínez de «campeón del mundo», como de haber batido una marca mundial, lo más probable es que se trate más de lo segundo que de lo primero, sin descartar que en el transcurso de una competición de rango mundial, nuestro convecino no solo alcanzara el campeonato sino que además estableciera una plusmarca mundial.

En las dos informaciones que publica el periódico al respecto, no encontramos datos acerca de las fechas de celebración de la competición, lugar de la misma o procedencia de otros competidores, si bien es cierto que a principios del siglo XX este tipo de competiciones, tanto nacionales como internacionales era bastante habituales.

En la entrevista que le publica el periódico asturiano, Herminio reconoce haber tenido dudas acerca de su rendimiento en el campeonato, al pensar «en los primeros momentos que le agotamiento surgiría por fallo de la columna vertebral, fácil de acusarse con dolores por la posición ininterrumpida del cuerpo.» También reconoce, modestamente, que su intención inicial era la de «permanecer 18 horas solamente escribiendo y he llegado a las veintiuna.»

Entrevista con Herminio Álvarez publicada en Región el 7 de julio de 1931.

Lógicamente, a la finalización de la competición la parte de su cuerpo más resentida fue la de las yemas de los dedos, «pero soporté las molestias porque como yo he de sentar normas cuando se me discuta el campeonato será precisamente una de las condiciones de la prueba no levantarse de la silla, donde se trabaje.» Y es que a lo largo de esas 21 horas de escritura ininterrumpida, el alimento le fue suministrado al mismo tiempo que escribía, la no poder dejar «ni un segundo de pulsar las teclas».

Con la lógica satisfacción por el hecho conseguido, Herminio desvela que no para de recibir felicitaciones, y que al día siguiente iba a ser agasajado con una comida en un establecimiento hostelero de San Cucufate. En ese momento, nuestro convecino vivía en Madrid, donde se dedicaba al estudio, tal y como afirma él mismo en la entrevista, con vistas a encontrar «no tardando un empleo compatible con mis actividades», y reconoce que está encantado de vivir en la capital de España.

Artículo sobre el homenaje tributado a Hermino Álvarez en San Cucufate. Región 11 de julio de 1931.

Cuatro días más tarde, Región publica una nueva información al respecto, y en ella descubrimos que Herminio es natural de Lugo de Llanera, y que el «lunch» con el que fue homenajeado, tuvo lugar en «la casa del señor García de San Cucufate», y el anónimo periodista nos dejó el listado de asistentes, que estuvo formado por «sus íntimos amigos y miembros de la colonia americana, don Luis Álvarez y don Manuel Sánchez, y a su izquierda los jóvenes doctores señores Crabiffosse y González Granda (don José) y como asistentes don Paulino González, Don Aurelio Hevia, don Luis Álvarez, don Ramón Fernández, don José Alonso, don Emilio Cueva, don José González, don José Antonio Álvarez, don Adolfo Requejo, don Laureano Álvarez y este humilde corresponsal y otros más que sentimos no recordar.»

Fue el doctor Crabiffosse el encargado de hacer un discurso en nombre de la comisión organizadora del homenaje, que fue seguido por otras alocuciones a cargo de varios de los asistentes. «Al final todos los oradores fueron aplaudidos, habiéndose deslizado tan simpático homenaje dentro de la mayor armonía», concluye la información del día 11. El 2 de octubre, de nuevo Región, informa del viaje emprendido por Herminio en dirección a Madrid, con el fin de continuar con sus estudios de Magisterio.

Curiosamente, en las mismas páginas, se informa que el facultativo Francisco Crabiffosse, había salido de viaje en dirección a Burdeos y París con el fin de ampliar sus estudios médicos, mientras que otros de los asistentes, Luis Álvarez, había iniciado viaje hacia la localidad guipuzcoana de Cestona.

Región también informó de los viajes De Francisco Crabiffose y Luis Álvarez.