
En el territorio que hoy define nuestro concejo, nos encontramos con cinco de estos asentamientos, como son el Cantu San Pedro y El Cuetu, en la parroquia de Lugo; Picu Cogolla, en Rondiella; La Coroña, parroquia de Ferroñes; y Peña Menende, en la de Bonielles. Todos ellos fueron catalogados por el erudito de Las Regueras, José Manuel González.
Ninguno de ellos ha sido objeto de ningún estudio riguroso, que nos permita siquiera aventurar su cronología o su contemporaneidad o no, lo que obliga a que cualquier afirmación que se haga al respecto de ellos, se tenga necesariamente que mover dentro del resbaladizo terreno de las hipótesis.
El más destacado de todos ellos, es el Cantu San Pedro, que se eleva unos 25 metros en relación al terreno circundante, lo que le otorga una posición dominante con relación al territorio, predominantemente llano, que lo rodea. A pesar de la presión humana (en parte de la superficie que ocupaba el castro, se encuentra construida una vivienda, mientras que otra parte ha sido cortada limpiamente por las vías del ferrocarril), conserva la estructura mesetaria típica de estos poblados, junto con las laderas en terraza.

Su posición le permite tener una visibilidad de 360º, y mantener contacto visual tanto en El Cuetu, como con el Picu Cogolla, ambos con un aparato defensivo de mayor envergadura, y situados a una mayor altitud. En el caso de El Cuetu, se encuentra a 350 metros de altura, y todavía se puede distinguir un potente foso defensivo con forma de V. Por su parte, el Pico Cogolla, se eleva hasta los 340 metros, y las defensas se concentran en el lado oeste, ya que es el lugar más desguarnecido, formadas por un gran foso de unos 3 metros de ancho.
Todo esto ha hecho pensar a los investigadores, que estos tres recintos podrían estar relacionados entre sí, siendo El Cuetu y el Picu Cogolla, centros de vigilancia, mientras que el Cantu, podría ocupar una posición más relacionada con la producción agrícola y ganadera, funcionando así, como un centro aglutinador de población. Tampoco es descartable, en el estado actual de los conocimientos, que El Cantu fuera de fundación romana, en que se concentraría la población de los otros castros para dar origen al hábitat disperso que conformaría la fisonomía de Lucus Asturum.

De todos los castros de nuestro concejo, el que se encuentra a una mayor altitud relativa, es Peña Menende, que llega hasta los 481 metros, una altura ya considerable para nuestro municipio, en el cual la altura máxima es el Gorfolí con 617 metros. Por su parte, La Coroña, está a 320 metros de altitud, en una ubicación que le da una preeminencia visual sobre el valle de Ferroñes y, en días despejados, hasta el Cantábrico. Este castro es un claro ejemplo de cantera de fortuna, ya que de él se extrajeron materiales para construir el firme de la carretera que pasa por sus cercanías.
Todavía hoy se pueden apreciar vestigios de una probable muralla defensiva.Si seguimos las teorías de J. Camino Mayor, quien hace un promedio de habitantes por hectárea, atribuyendo 200 individuos por hectárea, en el caso del Picu Cogolla, cuya superficie es de 0,5 hectáreas, tendríamos un total de habitantes de 100 individuos, y de 20 en La Coroña, teniendo en cuenta que su superficie total es de 0,1 hectáreas. Lo más probables, teniendo en cuenta la morfología de estos asentamientos, es que el número de residentes fuera aún menor, además de la existencia de construcciones no dedicadas a vivienda, como almacenes o establos, por ejemplo, reducirían aún más el espacio habitable.

Sin embargo, hay que tener en cuenta, que los castros no serían las únicas zonas de concentración de población, sino que es perfectamente posible la existencia de un hábitat disperso, con granjas aisladas, o pequeñas aldeas, que, al ser construcciones donde los materiales perecederos sería los predominantes, no han dejado huellas de su existencia, de tal forma que los castros podrían funcionar como lugares centrales, y de articulación de la vida social de estas gentes.
