
En unos días se cumplirán 116 años desde que el aeronauta langreano, Jesús Fernández Duro, sobrevolara por dos ocasiones, los cielos de Llanera, pilotando El Alcotán, un globo aerostático con el que consiguió múltiples hazañas aéreas que le valieron, entre otras condecoraciones la Legión de Honor francesa. Esos serían dos de sus últimos vuelos, ya que la muerte le alcanzará al año siguiente en San Juan de Luz, a la edad de 28 años, debido a unas fiebres tifoideas.
El aeronauta había nacido en La Felguera en 1878 y había estudiado ingeniería mecánica en París, donde obtiene al mismo tiempo, el título de piloto de globo. Un aparato al que bautizó con el nombre de Alcotán, un ave de la familia de los halcones, con el que realizará múltiples giras por España como la que le llevó a ser el primer piloto en sobrevolar los Pirineos en 1906, viajando desde la localidad francesa de Pau hasta la andaluza de Granada.

En las páginas del periódico gijonés El Noroeste, encontramos la crónica de un vuelo que dio comienzo en Gijón con el inflado del globo a las ocho de la mañana, para, hora y media más tarde despegar de forma majestuosa «siendo despedido entusiásticamente por numeroso público entre el que se encontraban algunas señoras y señoritas». El vuelo fue seguido desde un coche por sus amigos Yermo, Ablanedo y Ruíz Gómez.
El vuelo llevó al globo a cruzar, imaginamos que en medio de una gran curiosidad vecinal, la zona de Porceyo, Sotiello y la Venta de Veranes, a cuya altura el piloto decidió soltar una de las bolsas de lastre con el fin de aligerar el peso y poder así superar las alturas de Puga y entrar ya en los cielos de Llanera, tomando dirección hacia Villabona, cruzar sobre el túnel de Robledo, sobrevolar Lugo de Llanera y aterrizar en las proximidades de la Fábrica de Lugones.

Eran las once de la mañana y en la zona de aterrizaje le estaban esperando los hermanos Guisasola y los amigos que habían ido siguiendo el vuelo desde el coche, aterrizaje que tuvo lugar, según El Noroeste, en medio de una gran expectación de los vecinos del barrio de Cayés «hombres, mujeres, ancianos y niños», quienes ya habían advertido la presencia del aeronauta sobre la altura de Santufirme. Después de comer en Lugones, toda la expedición regresó a la Gijón en coche ya por la tarde.
Según la información recogida por el periódico gijonés, este vuelo hacía el número 34 de los llevados a cabo por Fernández Duro «quien ha maniobrado con habilidad suma, aprovechando las corrientes bajas que impulsaban el globo hacia el concejo de Siero y las más altas que lo dirigían hacia Avilés, consiguiendo tomar tierra en el lugar que se proponía hacerlo como si dispusiese el globo de una dirección obediente a la voluntad del piloto».

Dos días después el mismo rotativo, se hace eco de nuevo en su primera página, de un nuevo vuelo del Alcotán, que de nuevo tuvo como protagonista a nuestro concejo, aunque esta vez parece que más por el capricho del viento que por la intención del piloto, quien parece ser que tenía previsto llevar a cabo un vuelo sobre la costa, y «apenas quedó libre de amarras tomó la dirección de la parroquia de Roces», para terminar tomando tierra «en una fumarada contigua al punte de Cayés a corta distancia de la fábrica de cerámica de los Sres. Guisasola, es decir, a 500 metros de donde El Alcotán tomó tierra en su expedición del sábado».

Jesús Fernández Duro no sólo fue un hombre que llevó a cabo múltiples hazañas aéreas, de las que se hicieron eco las páginas de la prensa europea, sino que también animado por su espíritu aventurero, en 1902 llevó a cabo la hazaña de viajar, ida y vuelta, en automóvil entre Gijón y Moscú sin utilizar ningún tipo de mapa, sumando la friolera de 10.000 kilómetros. Desde el año 2004, su localidad natal recuerda su memoria con un monumento en su honor, y al año siguiente se funda el Círculo Aeronáutico Jesús Fernández Duro también en La Felguera.







