Llanera vio dos de los últimos vuelos de Jesús Fernández Duro

El Noroeste 23 de julio de 1905

En unos días se cumplirán 116 años desde que el aeronauta langreano, Jesús Fernández Duro, sobrevolara por dos ocasiones, los cielos de Llanera, pilotando El Alcotán, un globo aerostático con el que consiguió múltiples hazañas aéreas que le valieron, entre otras condecoraciones la Legión de Honor francesa. Esos serían dos de sus últimos vuelos, ya que la muerte le alcanzará al año siguiente en San Juan de Luz, a la edad de 28 años, debido a unas fiebres tifoideas.

El aeronauta había nacido en La Felguera en 1878 y había estudiado ingeniería mecánica en París, donde obtiene al mismo tiempo, el título de piloto de globo. Un aparato al que bautizó con el nombre de Alcotán, un ave de la familia de los halcones, con el que realizará múltiples giras por España como la que le llevó a ser el primer piloto en sobrevolar los Pirineos en 1906, viajando desde la localidad francesa de Pau hasta la andaluza de Granada.

El Noroeste 23 de julio de 1905

En las páginas del periódico gijonés El Noroeste, encontramos la crónica de un vuelo que dio comienzo en Gijón con el inflado del globo a las ocho de la mañana, para, hora y media más tarde despegar de forma majestuosa «siendo despedido entusiásticamente por numeroso público entre el que se encontraban algunas señoras y señoritas». El vuelo fue seguido desde un coche por sus amigos Yermo, Ablanedo y Ruíz Gómez.

El vuelo llevó al globo a cruzar, imaginamos que en medio de una gran curiosidad vecinal, la zona de Porceyo, Sotiello y la Venta de Veranes, a cuya altura el piloto decidió soltar una de las bolsas de lastre con el fin de aligerar el peso y poder así superar las alturas de Puga y entrar ya en los cielos de Llanera, tomando dirección hacia Villabona, cruzar sobre el túnel de Robledo, sobrevolar Lugo de Llanera y aterrizar en las proximidades de la Fábrica de Lugones.

El Noroeste 23 de julio de 1905

Eran las once de la mañana y en la zona de aterrizaje le estaban esperando los hermanos Guisasola y los amigos que habían ido siguiendo el vuelo desde el coche, aterrizaje que tuvo lugar, según El Noroeste, en medio de una gran expectación de los vecinos del barrio de Cayés «hombres, mujeres, ancianos y niños», quienes ya habían advertido la presencia del aeronauta sobre la altura de Santufirme. Después de comer en Lugones, toda la expedición regresó a la Gijón en coche ya por la tarde.

Según la información recogida por el periódico gijonés, este vuelo hacía el número 34 de los llevados a cabo por Fernández Duro «quien ha maniobrado con habilidad suma, aprovechando las corrientes bajas que impulsaban el globo hacia el concejo de Siero y las más altas que lo dirigían hacia Avilés, consiguiendo tomar tierra en el lugar que se proponía hacerlo como si dispusiese el globo de una dirección obediente a la voluntad del piloto».

Retrato de Jesús Fernández Duro. (Foto Wikipedia)

Dos días después el mismo rotativo, se hace eco de nuevo en su primera página, de un nuevo vuelo del Alcotán, que de nuevo tuvo como protagonista a nuestro concejo, aunque esta vez parece que más por el capricho del viento que por la intención del piloto, quien parece ser que tenía previsto llevar a cabo un vuelo sobre la costa, y «apenas quedó libre de amarras tomó la dirección de la parroquia de Roces», para terminar tomando tierra «en una fumarada contigua al punte de Cayés a corta distancia de la fábrica de cerámica de los Sres. Guisasola, es decir, a 500 metros de donde El Alcotán tomó tierra en su expedición del sábado».

El Noroeste 25 de julio de 1905

Jesús Fernández Duro no sólo fue un hombre que llevó a cabo múltiples hazañas aéreas, de las que se hicieron eco las páginas de la prensa europea, sino que también animado por su espíritu aventurero, en 1902 llevó a cabo la hazaña de viajar, ida y vuelta, en automóvil entre Gijón y Moscú sin utilizar ningún tipo de mapa, sumando la friolera de 10.000 kilómetros. Desde el año 2004, su localidad natal recuerda su memoria con un monumento en su honor, y al año siguiente se funda el Círculo Aeronáutico Jesús Fernández Duro también en La Felguera.

Imagen del monumento en memoria de Jesús Fernández Duro en La Felguera. (Foto Wikipedia)

Cuando Llanera recibió a la primera mujer piloto de España

Corría el año 1929 cuando los campos de La Morgal, que todavía no se habían convertido en aeródromo aunque ya hacía varios años que se venía comentando la posibilidad de convertirlos en una instalación de ese tipo, recibieron el aterrizaje de María de la Salud Bernaldo de Quirós, a la sazón la primera mujer que tuvo en España el título de piloto de aviación en 1928, manejando un modelo De Havilland DH-60 Moth. Para hacernos una idea, el mismo avión el que Robert Redford y Meryl Streep viven una apasionada historia de amor sobre los cielos y las tierras de África.

Región, 22 de agosto de 1929.

Eca como era conocida en el entorno familiar o Miss Golondrina, como la habían bautizado sus compañeros varones del aeródromo de Getafe, había nacido en 1898 en el seno de una familia con raíces llaniscas. Se casa joven con su primo Ramón y joven también, quedará viuda después de un matrimonio de apenas dos años de duración, a lo largo de los cuales la pareja verá como pierden a dos bebés. Volverá a casarse en Ciudad Rodrigo (Salamanca) donde residía, con el que será alcalde de la localidad José Manuel Sánchez-Arjona y Velasco, del que se divorcia nada más estrenarse la ley de divorcio de la Segunda República, en 1932, siendo en ello también una de las primeras mujeres españolas en acogerse a esa ley.

De forma definitiva compartirá el resto de su vida con el comandante José Rodríguez Díaz de Lecea, quien había sido su instructor de vuelo y, posteriormente, será ministro del Aire en la dictadura franquista entre 1957 y 1962. Fallece en 1967.

Región, 23 de agosto de 1929.

A la aviadora se la esperaba ese mismo día en Oviedo, donde el alcalde ya lo tenía todo preparado, el campo señalizado e incluso la banda de música, cuando se recibe la noticia del cambio en el lugar de aterrizaje. “Deprisa se recogieron las banderas y los lienzos blancos dispuestos para llamar la atención hacia el campo, y se trasladaron al amplísimo campo de Coruño”, podemos leer en Región.

Eso no impidió que el alcalde ovetense llegara a tiempo a La Morgal acompañado por varios concejales, y donde ya estaban sus homólogos de Tineo y de Llanera, a los que se unió “el vecindario de aquellas inmediaciones” formado por personas que “acudieron unos corriendo campo a traviesa y otros por la carretera”, seguimos leyendo en Región.

Región, 26 de agosto de 1929.

El anónimo cronista de Región apunta que entre el público abundaban más las mujeres que los hombres, y el aterrizaje fue recibido con vítores y aclamaciones, teniendo que ser la multitud controlada por la Guardia Civil. María llegó acompañada por el comandante Lecea, profesor de la Escuela Civil.

Una vez cumplimentadas las autoridades, en un coche se trasladó a los aviadores en coche al Hotel Covadonga de Oviedo, para almorzar para esa misma tarde, volver a La Morgal a ofrecer bautismos de vuelo en los que participó la “bella señorita de Coruño”, María Luisa Uría, mientras que las señoritas de Lugo, María García, María Teresa Martínez y María González, ofrecieron un ramo de flores a la aviadora. Allí mismo se organizó una romería con organillos.

La Voz de Asturias, 22 de agosto de 1929.

Para el día 23 de agosto, cuando se celebró el banquete organizado por el Ayuntamiento de Llanera, en La Morgal había tres aparatos allí estacionados. Al banquete acudieron el gobernador Zuvillaga, el presidente de la Diputación, el alcalde y el primer teniente de alcalde de Oviedo y el alcalde de Llanera, entre otros.

En el diario Región del día siguiente se nos dan los nombres de los asistentes al banquete: «La presidencia estaba ocupada por María Bernaldo de Quirós; capitán, Pérez Marín; gobernador civil, teniente señor Sampil, don Gaspar Cienfuegos Jovellanos, don Ramón Menéndez de Luarca. A la izquierda, comandante Lecea, alcalde de Llanera, señor Tresguerres, y el resto del ayuntamiento. En la otra cabecera se hallaban la señora de Cienfuegos Jovellanos; presidente de la Diputación, señor Cuesta; alcalde de Oviedo, señor Gutiérrez; capitán de aviación, señor Moreno Miró; señor Sanrandeses, don Alejandro Pidal y don Luis Herrero».

Región, 22 de agosto de 1929.

A los postres, el alcalde Tresguerres, se dirigió a los presentes para agradecer su asistencia al acto, y le pide a la aviadora que utilice su influencia para conseguir que La Morgal se convierta en una base de la aviación militar, y anunció que iba a proponer que el campo llevara el nombre del general Zuvillaga.

La aviadora pronunció unas breves palabras de agradecimiento y comprometiéndose a apoyar las pretensiones municipales, que debieron de quedar un poco apagadas cuando el capitán Pérez Marín mostró unos documentos que portaba mostrando las condiciones que tenía que reunir el campo y, claro está, los gastos tendrían que correr a cuenta del Ayuntamiento, aunque tanto el presidente de la Diputación, como los alcaldes de Llanera y Oviedo, aseguran al enviado del jefe de la aeronáutica militar, Alfredo Kindelán, que harán todo lo que sea necesario para que la base sea una realidad.

La Voz de Asturias 22 de agosto de 1929.

La tarde continuó con una verbena con música de organillos y varios bautismos aéreos, y el 24 de agosto por la mañana, María Bernaldo de Quirós levantó el vuelo en dirección a La Coruña mientras que Pérez Marín hacía lo propio rumbo a Madrid.

La peripecia vital de María de la Salud Bernaldo de Quirós se puede seguir durante los años 20 a través de los medios de comunicación, convertida en una celebridad, tanto que la empresa fabricante del avión, la británica De Havilland, le vendió un aparato a mitad de precio a condición de que lo utilizara para volar por España haciendo propaganda de la marca y de un modelo de avión pensado para la aviación de recreo, y también para una formación militar básica.

Así va a ser frecuente encontrar noticias en la prensa española narrando su viaje iniciático entre Getafe y Chinchón, para asistir a una corrida de toros invitada por el matador Marcial Lalanda, su participación en un concurso aéreo en San Sebastián, o efectuar el saque de honor en un partido de fútbol en Vigo. A lo largo de su vida dio más de 200 bautismos aéreos, muchos de ellos a mujeres. La llegada de la dictadura la dejó en tierra y los medios de comunicación no volverán a dar noticias suyas hasta su fallecimiento en 1983.

María Bernaldo de Quirós practicando la caza de la avutarda en una imagen obtenida de Internet.